Las técnicas de medicina nuclear más comunes se
centran en dos grandes áreas médicas: diagnóstico y terapéutico
Diagnóstico
Las técnicas de diagnóstico se basan en los radiofármacos
o trazadores, que son sustancias que, introducidas en el organismo, permiten
su seguimiento desde el exterior. El trazador se fija en un tejido, órgano
o sistema determinado. Mediante la utilización de una gammacámara
se obtienen imágenes de dicho órgano, que no son únicamente
morfológicas, sino funcionales y morfo-funcionales. En los últimos
años, gracias a la tomografía por emisión de positrones
(PET), los estudios han pasado a ser moleculares.
Los trazadores reciben este nombre porque se administran en dosis muy pequeñas,
que no tiene ninguna acción fármaco-terapeútica, ni efectos
secundarios, ni reacciones adversas graves.
En la actualidad están disponibles cerca de 100 radiofármacos,
que permiten el diagnóstico precoz en patología ósea, cardiología
y oncología, así como en infecciones y nefrología.
Terapeútico
Desde el punto de vista terapéutico, la medicina nuclear
tiene sus principales aplicaciones en el cáncer de tiroides, el hipertiroidismo
y el tratamiento del dolor ósea.
Actualmente se hallan en fase de investigación radiofármacos para
tratar más de 35 enfermedades y se espera que la mayoría de estos
fármacos estén en el mercado en el año 2005.
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SOCIEDAD
ESPAÑOLA DE MEDICINA NUCLEAR
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